Siempre he tenido casi grabado a fuego en mi mente, esta palabra. Y desde muy pequeña empecé a asumir ciertas responsabilidades que quizás, por edad no me correspondían, pero que sin duda me hicieron madurar y convertirme en lo que ahora soy.
Tengo la crisis existencial de los 22-23, que justo coincide con el final de la carrera y el manido ¿y ahora qué hago con mi vida?. Se que comparto esta misma sensación con casi todos mis compañeros de la carrera, y de hecho se ha convertido en nuestro tema de conversación en el tren de vuelta a casa.
Entonces reflexiono, echó la vista atrás y veo que más o menos he aprovechado el tiempo (siempre tengo la sensación de que podía haber hecho muchas más cosas, soy asi). Desde el punto de vista profesional-laboral, me ha dado tiempo, a sacarme un curso por año, 3 años de inglés en la escuela de idiomas, otros tres de italiano. Que quieras que no, decir que sabes una tercera lengua, queda muy chuli en el CV, y al final resulta práctico, aunque sea para traducir titulares de "La Gazzetta dello Sport". Anyway, a pesar de todo, tengo la amarga sensación de haber dedicado demasiado tiempo a mi formación, y muy poco a mi misma.
Puedo decir que he estado en La Sexta, Cadena 100, Onda Cero, ahora Radio Marca, y Radio Sol XXI, pero también puedo decir, NO FUI A ROMA CON MIS AMIGAS, porque trabajaba, NO FUI AL CUMPLEAÑOS DE MI AMIG@, porque curraba, LLEVO SIN PISAR LA PLAYA 3 AÑOS, y un largo etcétera de planes perfecto sin hacer y sobretodo sin disfrutar. En definitiva, muchos sacrificios, que no se han transformado en recompensas laborales, y ya me he hartado.
Como ejemplo de esta rebeldía (que no se cuanto me durará), me marcho a Verona, del 12 al 15 de Marzo, con mis amigas a vestirme de Julieta solitaria (porque mi Romeo se queda en tierra), y a seguir conociendo mundo...en buena compañía, espero.
Si habéis leído hasta aquí,gracias por vuestra paciencia, os espero en la próxima entrega de mis rebeldías juveniles.
